martes, 30 de junio de 2026

Comunidad del Bloque 17 respira aliviada: informe técnico declara habitable edificio afectado por sismos

 

Tras el doblete sísmico que sacudió Caracas, una inspección del Ministerio de Obras Públicas al Bloque 17 determinó que la estructura no presenta daños graves. Vecinos compartieron sus experiencias de angustia y solidaridad.

El silencio en la planta baja del Bloque 17 de San Antonio, en El Valle, se rompió con una frase que viajó de boca en boca como un suspiro colectivo:
"El edificio es habitable". La declaración, emitida por la arquitecta Diana Carrero del Ministerio del Poder Popular de Obras Públicas, puso fin a dos días de incertidumbre para las más de 280 familias que residen en la torre, luego del movimiento telúrico del pasado domingo.

La evaluación, solicitada por uno de los voceros del Consejo Comunal Comunidad Activa 17, abarcó fachadas, pasillos y más de 70 apartamentos. Desde temprano, vecinos de todos los pisos se congregaron en la entrada, ansiosos por el dictamen técnico.

"Sin alteraciones preocupantes"

Con libreta en mano, la Arq. Carrero transmitió el veredicto en los espacios de la conserjería: "Los apartamentos que logramos acceder no presentan ninguna alteración preocupante. Todas las fisuras son del acabado del piso. La estructura funcionó correctamente; se comportó como debía".


Acompañada por el arquitecto Eduardo Rivero, la funcionaria explicó que las marcas en granito y cerámica responden a una "liberación de energía" del movimiento de la losa, pero son daños estéticos, no estructurales. Rivero señaló, además, un detalle en el contrapecho de balcones de los pisos 2-5 y 3-5:
"Ese es el friso de protección. Cuando puedan, la comunidad debe reconstruirlo", recomendó, sin que represente un riesgo inmediato.

"Se movía como una palmera"

Antes del recorrido, los técnicos escucharon los relatos de los residentes, que reflejan el pavor colectivo. Una vecina del piso 14 confesó: "Mis perritos estaban conmigo. Mis sobrinos me llamaron para decirme que el edificio se movía como una palmera, pero yo no podía reaccionar".

En el piso 15, otra vecina relató: "Apenas cesó el movimiento, agarramos a los niños y bajamos". Desde el piso 16, una residente notó el temblor al ver el agua de la pecera moverse: "Comencé a gritar, mi esposo y mis hijas se acercaron. Al terminar, vi que se había derramado el agua del tanque del baño".

El testimonio más crudo lo ofreció un vecino del piso 5, despertado por la alarma sísmica de su celular: "Recordé mis días de marinero. Corrí al pasillo, busqué a mi mamá y hermana. Fueron 30 segundos eternos. El edificio se movía de lado a lado como un barco, y de arriba a abajo, como un camión por una carretera llena de huecos".

Gestión vecinal y lecciones

El contacto con los especialistas no fue casualidad. Leonardo Gutiérrez, residente y atleta, fue el enlace que gestionó la visita de los arquitectos, quienes forman parte de su círculo deportivo. Su iniciativa permitió una respuesta ágil que, según los voceros comunales, evita episodios de desinformación como los vividos en sismos anteriores.

Durante el recorrido, los técnicos observaron pequeñas fracturas en granito y cerámicas despegadas en pasillos, especialmente cerca de los bajantes. Coincidieron en que estos daños son propios del desgaste natural y del movimiento telúrico, sin comprometer la estabilidad.

Llamado a la calma y la prevención

Al cierre, la Arq. Carrero reiteró: "No hay nada de qué preocuparse". Los vecinos, aunque con el recuerdo fresco, retomaron sus rutinas con la tranquilidad que otorga el informe técnico.

El doblete sísmico dejó lecciones en San Antonio: la importancia de la organización comunal, la preparación ante emergencias y mantener canales directos con las autoridades. Como concluyó un vecino del piso 5: "Todo comenzó y terminó como una alarma, pero al final, lo que prevalece es que estamos a salvo".

El equipo de evaluación continuará su trabajo en otras edificaciones de la zona, mientras el Ministerio insta a las comunidades a realizar inspecciones periódicas y mantener en buen estado los elementos de protección en fachadas y balcones.

Fuente: Teletype